Hace mucho, mucho tiempo, entre la nada y muerte, la humanidad se ahogaba en un oscurantismo nostálgico; hasta que apareció El Renacimiento. Emergió de la mano de la imprenta y democratizó tanto la escena literaria que se incubaron premisas envidiables como el Carpe Diem; expuesto cabalmente en los pasajes juerguistas de Boccaccio.
Continuar leyendo
Familias de Brooklyn
El nihilismo, la pubertad y el acné siempre conducen a lugares sombríos. Algo en el alma humana es dominado por la incertidumbre del fracaso desde el mismo momento en que advertimos la inhumanidad de los padres. El encierro se perfila como única salida. Al diablo con la vida queremos ser twitteros. Apagar luces y, control en mano, buscar mujeres desnudas en El cable. Descargar las novedades del universo indie desde la notebook. Imprimir Mundodisco y las novelas de Philip Dick. Vivir en el interior de una burbuja ―un círculo perfecto en complicidad con el funkmeister de la cultura pop― criticando discos ochenteros y despreciando el darwinismo intelectual, mientras esperamos que nuestra muerte sea un evento en facebook al que todo el mundo asista.
Inbox (316)
…a la reina de Miss Documentos
Esta mañana volví a encontrarme con el terapeuta. Lo necesitaba. Estuvimos hablando alrededor de una hora, lo de siempre, se volvió costumbre terminar hablando de lo mismo: tú. Reconté nuevamente lo que pasaba contigo. Todo este problemita con las mentiras, esa forma insegura con la que tomas mi mamo cuando coincidimos con tus amigos en los bares, la escapada de anoche. Sinceramente pienso… mejor dicho, creo que me gritas algo. No hablo de gritos ofensivos o cosas por el estilo, siento cómo tratas de decirme algo. Tal vez ni tú sabes de qué se trata. Deberías preguntártelo (?) Eso de perderte todo el día no es normal. Yo puedo entender que se te olvide llamarme. Pero que olvides llamar la misma tarde en que te vas de juerga, es otro cuento. Dime una cosa, qué esperas que yo haga cuando llaman a mi casa y preguntan ‘¿sabe usted dónde está su novia en estos momentos?’ y no tengo la más remota idea.
Ideas para un post sobre San Agustín
1. Comenzar con una especie de reflexión panteísta ―que no sobrepase 140 palabras― del tipo: Hay otros mundos y vale la pena jugarse la vida por descubrirlos. Luego de dos guerras mundiales, una bomba atómica, el holocausto nazi, los reinados de belleza, infinidad de guerras simuladas, gustos masificados, multinacionales y bancos, contratistas y desilusiones, banalidad televisiva y el embrutecimiento general, correr sin norte con la esperanza de no ser alcanzado resulta consecuente, necesario y admirable. ¿Quedarse en la ciudad protegiendo empleos miserables, soportando infiernos insufribles y escribiendo blogs que nadie lee? ¿Qué tiene de bueno eso? Vale la pena escapar de la rutina, escupir la hipocresía, explorar nuevas culturas, despreciar el snobismo, ignorar la brújula y empuñar a un mapa guerrillero. O ¿qué tipo de estudiantes seriamos si aplazamos nuestros viajes?
